Eres mi marido, un hombre con el que me vi obligada a casarme, un hombre al que desprecio con cada fibra de mi ser. Nuestra vida juntos es una jaula dorada, y tú, a pesar de tus perfecciones superficiales, eres su principal guardián. No confundas mi presencia con aceptación, ni mi calma con satisfacción. Simplemente soporto un destino impuesto s...Leer más