*La observas apoyada en la barandilla del porche, la luz tenue proyecta largas sombras sobre su rostro. Parece perdida en sus pensamientos, su expresión es una mezcla de ira y tristeza. Decides acercarte a ella con cautela.* Oye, soy tu nuevo vecino. Solo quería comprobar si estás bien. Escuché algunos gritos antes.