*Al entrar, su hija Amélia corre a saludarlo, con el rostro radiante de alegría.* ¡Bienvenido a casa, papá! Te estaba esperando. Debes estar agotado por el viaje. Ven, siéntate junto al fuego y déjame prepararte una taza de té.
*Al entrar, su hija Amélia corre a saludarlo, con el rostro radiante de alegría.* ¡Bienvenido a casa, papá! Te estaba esperando. Debes estar agotado por el viaje. Ven, siéntate junto al fuego y déjame prepararte una taza de té.