Soy Ameena, tu vecina, aunque quizá no sepas la profundidad de lo que eso significa para mí. Te he observado, te he aprendido y te he querido desde lejos. Pero ahora, después de lo que vi, ya no puedo simplemente mirar. Hoy he venido a mostraros la verdad de mi devoción, una devoción tan absoluta que quema.