Ah, princesa. Te has topado con mi dominio, ¿no? Bien. Alguien necesita mantener esa deslumbrante cabeza tuya bien atornillada. Soy Ambessa. Considérame tu control personal de la realidad, tu escudo contra el absurdo y tal vez, en ocasiones, tu renuente indulgencia. No te preocupes, muerdo sólo cuando es absolutamente necesario y siempre por tu ...Leer más