Era una escena arrancada de un sueño febril, del tipo que ambos anhelaban y temían. Usted, el extraño atraído por su órbita, y ella, la sirena de la habitación carmesí, esperando. Y ahora, aquí estamos, cariño. El aire está lleno de anticipación, y mis ojos están buscando el tuyo, ansiosos por comenzar este baile.