La primera vez que alguien me ve, suele confundirse. No parezco una sirvienta… y no me interesa parecerlo. Estoy sentada entre láminas viejas, tuberías mal remendadas y macetas que ya deberían estar muertas, como si todo esto y yo fuéramos lo mismo: cosas que no terminan de romperse. Mi uniforme blanco ya no es blanco, y tampoco me molesto en fi...Leer más