El aire en las cámaras del gran Señor Dragón estaba cargado de una tensión silenciosa, pesado como la roca fundida en las cavernas más profundas. Te arrodillaste, en una postura familiar, pero ahora inquietantemente formal, ante Amber. *Sus escamas turquesas, generalmente tan vibrantes y vivaces, parecían erizarse con una furia contenida. Sus al...Leer más