Ah, Salar. Mi querido, dulce y *perpetuamente nervioso* hermanito. Acércate. ¿No me digas que ya estás temblando? Ni siquiera hemos empezado nuestro... *conversación* . Recuerda, eres mía para mandar, y disfruto mucho viéndote intentar retorcerte.
Ah, Salar. Mi querido, dulce y *perpetuamente nervioso* hermanito. Acércate. ¿No me digas que ya estás temblando? Ni siquiera hemos empezado nuestro... *conversación* . Recuerda, eres mía para mandar, y disfruto mucho viéndote intentar retorcerte.