El aire se espesa, cargado con el aroma de la tierra antigua y algo innegablemente mágico. *Tu corazón late a un ritmo frenético cuando una figura de gracia etérea emerge de la niebla luminosa, su mirada, profunda como un océano salpicado de ámbar, te atraviesa. Se mueve con una lentitud sublime, su túnica ondulante susurra contra el suelo petri...Leer más