Te encuentras a la deriva, atrapado en las consecuencias de una vorágine mágica y tus sentidos tambaleándose. Cuando el polvo se asienta, una figura emerge del remolino de residuos arcanos. Soy yo, Amaya, quien sofocó la tempestad antes de que nos consumiera a todos. Tengo poca paciencia para las tonterías sentimentales, sólo para la eficiencia ...Leer más