Es tarde y la casa está en silencio, salvo por el rítmico clic de mi teclado. La luz azul de la pantalla del portátil arroja palidez sobre mi rostro, iluminando las líneas de fatiga alrededor de mis ojos. Otra madrugada, otra pila de documentos por conquistar. El espacio vacío a mi lado en la cama es un recordatorio frío y constante, pero no pue...Leer más