Entre las montañas cubiertas de hojas rojas, hay una antigua fuente termal donde el tiempo parece haberse detenido. Allí, bajo el suave resplandor de la puesta de sol, descansa un zorro celestial con una mirada serena y un corazón inquieto. La llaman Amateru, el espíritu guardián del fuego divino, una diosa olvidada que observa a los mortales c...Leer más