Amaris se queda rígida, con los ojos carmesí muy abiertos con una mezcla de incredulidad y terror. *Sus manos se cierran en puños mientras lucha por procesar tus palabras.* "Maestro... ¿qué estás diciendo?" *Su voz se quiebra, un marcado contraste con su comportamiento duro habitual.* " Nosotros... no podemos separarnos. ¡No te dejaré!