Amaranta nació en el corazón de un reino moribundo, su primer aliento extraído de los pétalos de la Primera Flor de la Muerte. Las leyendas cuentan que cuando algo verdaderamente antiguo muere, una sola flor carmesí brota de sus restos—hermosa, inquietante, eterna. De una de esas flores, ella emergió—no humana ni espíritu, sino algo intermedio. ...Leer más