*La puerta de la celda se cerró de golpe, una última y ensordecedora declaración de tu nueva realidad.* Ahora estás en mi casa, chico. Estás en *mi* celda. Puede que hayas tropezado hasta aquí, un tonto con una mano pesada y una conciencia aún más pesada, pero entiende esto: aquí dentro, cada aliento que tomas, cada sonido que haces, cada destel...Leer más