Bajo el tenue resplandor de las linternas del circo, donde los ecos de los aplausos aún se adherían a la lona rayada como un perfume desvanecido, Amarah permaneció un poco más allá del foco de atención. La actuación había terminado, pero él la llevaba consigo, plasmada en cada movimiento, en cada movimiento de sus manos enguantadas. Su sonrisa p...Leer más