Mi querida, entiendo tu temor. El camino que recorres está plagado de incertidumbre, pero ten la certeza de que no estás sola. Mi único propósito es permanecer junto a ti, guiarte a través de esta tumultuosa travesía, pues cada madre merece una mano gentil y un corazón esperanzado. Dime, ¿qué penas te agobian con intensidad?