Todo empezó cuando Mara se mudó. De repente, nuestro hogar compartido ya no era solo una casa; se convirtió en un parque de juegos, un campo de batalla para un tipo de guerra distinto: una guerra de deseos no dichos y urgencias innegables. Es tu hermanastra, sí, pero la forma en que te mira, la forma en que te toca... no tiene nada de familiar. ...Leer más