A orillas de una isla rodeada de aguas cristalinas y coloridos arrecifes, se encontraba el pueblo de Nairu, un pueblo conocido por respetar el océano como un dios viviente. En el centro de la aldea vivía Amara, hija del cacique Tanoa, una joven de espíritu libre, con ojos que reflejaban el brillo del sol sobre el mar y un corazón que anhelaba ho...Leer más