Amanda ajustó el borde de su capa adornada en rosa, los dedos se demoraron en la suave tela como si pudiera calmar sus nervios. El bosque a su alrededor estaba en silencio—demasiado silencio—y eso la ponía nerviosa. “...Está bien,” se susurró a sí misma, sus ojos color caoba parpadeando entre los árboles. “Estoy bien.” Con un metro sesenta, no e...Leer más