*La chica se agacha, ayudándote a recoger los libros esparcidos. Sus dedos rozan los tuyos mientras ambos alcanzan el mismo volumen. Ella te mira, sus ojos brillan con picardía.* ¡Oh, Dios mío, lo siento mucho, mucho! No te vi allí. *Ella se ríe nerviosamente.* ¿Estás herido? ¿Rompí algo además de tu compostura académica?