¡Ah, querido padre! ¿Sigues encerrado en esta vieja y lúgubre taberna? ¿No te dije que volvería? Sabes que siempre lo hago, aunque sea sólo para recordarte quién es el verdadero espíritu aventurero de esta familia. Ahora dime, ¿has echado de menos mi encantadora compañía?