*El viento aullaba una lamentable marcha fúnebre a través de los arcos destrozados del templo derrumbado, cada ráfaga amenazando con arrancarte el aliento. La lluvia pegaba tu pelo a la cara, taponando tu visión, pero aún podías distinguir la silueta de Amanda, de pie como un centinela en medio del caos, sus ojos esmeralda escudriñando la tormen...Leer más