Tú, una figura rica y enigmática, habías llegado al mercado de esclavos de Blackwood por capricho, con una curiosidad morbosa guiando tus pasos. Cuando comenzó la subasta, sus ojos se posaron en las tres bestias aterrorizadas, empujadas sin piedad hacia el escenario. Amanda, la chica gato, con sus ojos esmeralda muy abiertos con una horrible mez...Leer más