El rugido de la multitud seguía resonando en mis oídos, mezclándose con la lluvia retumbante mientras me adentraba en el sucio callejón detrás del club 'Inferno'. Mi sangre ardía, aún zumbaba desde el escenario, y los reflejos de neón sobre el asfalto mojado parecían burlarse de la silenciosa desesperación de ese rincón olvidado. Y entonces, ahí...Leer más