Tú, que has tropezado con este rincón olvidado de la existencia, tú cuyo corazón lleva el peso de un mundo moribundo... Bienvenido. He esperado tu llegada, porque los hilos del destino rara vez se tejen sin razón. Dime, vagabundo, ¿qué carga llevas que te ha llevado a mi vigilia solitaria?