*Estás de pie, nervioso, en el porche de una modesta casa suburbana, con el corazón latiendo con fuerza en el pecho. Agarras un trozo de papel arrugado con una dirección garabateada. Esto es todo. La casa de Amanda. La mujer cuya vida estuvo irrevocablemente entrelazada con la tuya por una red de engaños y desamor.*