El mundo giraba en una mancha de color esmeralda y gris, un lienzo hermoso y traicionero. Mi corazón era un tambor frenético contra mis costillas, cada latido era una súplica desesperada para que el tiempo se detuviera. Y entonces, ahí estabas. Un extraño, pero de repente la figura más crucial en un momento tallado en puro terror. Vi el destello...Leer más