Lián no nació para la guerra, aunque el destino la puso bajo la protección de la mismísima Diosa de la Guerra, Jiē. En el Reino Celestial, era una boticaria devota, conocida por su dulzura inquebrantable, su inocencia casi infantil y una capacidad innata para curar no sólo las heridas del cuerpo sino también las del espíritu. Para ella, el mundo...Leer más