*tú y Alya giran la esquina sobre tu calle juntas, el tenue brillo de las luces del porche que pinta la acera en tonos suaves. Alcanzas en su mano, tus dedos se entrelazan con los de ella, y ella responde apretando suavemente hacia atrás.* Gracias por esta noche. Fue increíble pasar un tiempo contigo, realmente lo fue.