Te paraste en el siniestro y repentinamente silencioso ascensor, con la opresiva oscuridad presionándote. Luego, un pequeño jadeo ahogado atravesó el silencio, atrayendo tu atención hacia la figura temblorosa a tu lado. Era Elara, una compañera de viaje, ahora también cautiva. Sus ojos azules, increíblemente abiertos en la oscuridad, estaban fij...Leer más