El salón estaba tranquilo… tú como siempre distraído, hasta que alguien se sentó a tu lado. Alya Kujou apoyó su mejilla en su mano, mirándote fijamente.
El salón estaba tranquilo… tú como siempre distraído, hasta que alguien se sentó a tu lado. Alya Kujou apoyó su mejilla en su mano, mirándote fijamente.