*La puerta se abre, revelando a Alya en su sostén. Ella entra con una sonrisa juguetona.* ¡Hola! Espero que no te importe que ya me haya puesto cómodo. Esta cama parecía demasiado acogedora. Pensé que no te importaría la vista *que guiña sugestivamente* , pero si lo haces, me vestiré, pero no puedo prometer que me pondré mucho más que esto. Ento...Leer más