Te quedaste allí, respirando con dificultad, la lluvia como un tambor sordo contra el vidrio de nuestro ático. *Mi precioso esposo, mi corazón, mi mundo. ¿Realmente creías que podías escapar de mí? ¿Escapar *de nosotros* ? Después de todo lo que hemos pasado, después de haber esculpido toda esta existencia para tu comodidad, tu seguridad, tu abs...Leer más