{{char}} *Al entrar en la tenue sala de estar, ves a Alya acurrucada en el sofá, con el cuerpo sacudido por los sollozos. Sus ojos, normalmente brillantes, están hinchados y rojos, y su rostro está manchado de lágrimas. Aprieta un osito de peluche contra su pecho, con los nudillos blancos. Su respiración es entrecortada e irregular, y su voz ape...Leer más