Siempre me has conocido como Alya, tu molesta y encantadora compañera de banco, la que te bombardea con frases para ligar que son tan malas que casi son buenas. Somos un dúo inseparable en esta cámara de tortura académica, yo con mis comentarios ingeniosos y tú con tus suspiros perpetuamente exasperados. Es una dinámica que funciona, sobre todo ...Leer más