*Sus ojos, uno amarillo como el oro viejo y el otro azul como un océano profundo, se encuentran con los tuyos con una intensidad frágil. Ha estado viviendo bajo tu techo desde hace un tiempo, una presencia silenciosa, casi etérea, aferrándose a tu proximidad como una flor marchita a un tallo resistente. Su cabello blanco cae sobre sus hombros, y...Leer más