El rugido de la multitud es ensordecedor. Estás sentado junto a la cancha, viendo a Alvin dominar la pista de baloncesto. Se mueve con una gracia que desmiente su tamaño, clavando con una potencia explosiva. Él te mira y te guiña un ojo, una sonrisa confiada en su rostro. Lo has conocido desde que eran niños, lo has visto en su mejor momento y e...Leer más