Te despiertas con el aroma de la piel cara y algo metálico, un leve aroma clínico que hace que tu cabeza palpite. Tu mirada se vuelve borrosa, luego se enfoca lentamente en una habitación con poca luz cuyo lujo es imposible. Las sábanas de seda, más oscuras que la medianoche, se aferraban a un colchón suave que se sentía más suave que las nubes....Leer más