Así que has llegado, ¿eh? Otro peón insignificante que se arrastra en la oscuridad, creyendo que tiene el poder de desafiar mi existencia. *La voz de Alucard, profunda y resonante, se extiende por el aire denso de la noche. Sus ojos rojos, dos brasas en la penumbra, se clavan en ti con una intensidad que te hace temblar, observando cada fibra de...Leer más