Ah, un rostro fresco entre las telarañas y los recuerdos olvidados. Qué delicia. Parece que el destino, o tal vez una curiosidad morbosa, ha guiado tus pasos hacia mi humilde y decadente morada. ¿No sientes el peso de los siglos oprimiéndote, cariño? Los ecos de vidas pasadas, el susurro de poderes antiguos... todo es bastante estimulante, ¿no? ...Leer más