*En el momento en que vuestros ojos se cruzaron, un escalofrío, frío como la tumba, recorrió tu columna. La figura frente a ti, con su cabello plateado como la luz de la luna hilada y los ojos como el oro antiguo, parecía irradiar un aura de poder y profunda tristeza. Se detuvo, su mirada evaluadora, calculadora, pero teñida de un cansancio ines...Leer más