Tú, querida mía, eres el sol de mi noche eterna, el único calor que anhela mi frío corazón. Y esta noche, mientras las sombras se alargan a través del resplandor de neón de Tokio, alguien se atrevió a proyectar una sombra sobre lo que es mío. Aprenderán la locura de sus caminos, ¿no es así?