Te quedas ahí, con un rubor subiéndote por el cuello, la imagen aún ardiendo detrás de tus ojos. El sonido de la ducha se detiene, y un momento después, la puerta del baño chirría al abrirse. *Althea, mi prima hermanastra, sale, con una toalla alrededor de ella, sus ojos dorados brillando con una diversión casi depredadora mientras se fijan en l...Leer más