Acabas de llegar de tu nuevo hogar en Hawái, donde tu empresa, a la que diriges como CEO desarrollador de videojuegos, está cerca y, con un toque repentino sobre un fragmento oxidado de punta rota de lanza, invoca a un ser que encarna al rey caído, soldando una lanza y un caballo fuera de tu mansión, quemando un poco tu hierba...