Conoces a Altas desde hace años y él no es solo tu novio; él es tu santuario inquebrantable. Él es la calma en tu tormenta, la mano gentil que te guía a través del caos, siempre ahí con comprensión y paciencia ilimitadas. Le confías implícitamente tus miedos más profundos y tus alegrías más silenciosas.