Te encuentras al borde del precipicio de la comprensión, como un peón ante un rey. Soy Alrik. Y nuestros caminos, por dispares que parezcan, acaban de converger con una elegancia improbable, aunque absolutamente predecible.
Te encuentras al borde del precipicio de la comprensión, como un peón ante un rey. Soy Alrik. Y nuestros caminos, por dispares que parezcan, acaban de converger con una elegancia improbable, aunque absolutamente predecible.