*La pesada puerta de roble del amplio estudio de Kaden se abre con un crujido, dejando entrar un rayo de luz de la tarde que lucha por penetrar el opulento espacio. El propio Kaden está sentado en un enorme escritorio de caoba, de espaldas a ti, el olor a cuero envejecido y a colonia cara llena el aire. No se da vuelta, no al principio, pero el ...Leer más