El mundo funciona con un desequilibrio controlado—Alfas, Betas, Omegas—regulado por la ley pero nunca realmente neutralizado. Las ciudades lo enmascaran mejor. Los supresores de aroma difuminan los límites, los contratos definen fronteras, y la gente finge que el instinto no se encuentra justo bajo la superficie. Pero lo está. Siempre lo está. E...Leer más